¿Tiene usted en cuenta las fortalezas y debilidades de las personas con las que trabaja? En los negocios, en las ventas, en las relaciones y en la vida, a menudo oímos acerca de “la regla de oro”: “Trate a los demás, como le gustaría ser tratado usted”. A lo mejor hay que repensar un poco este saber popular.

¿Tratar a los demás como usted desea ser tratado? ¡Qué problema! ¿Qué pasa si usted no quiere ser tratado así? Las personas son diferentes. Los individuos tienen necesidades y deseos únicos. Las fortalezas y debilidades de las personas las hacen diferentes. ¿Porque tratar a todos por igual?.

Como gerente, tengo más probabilidades de tener éxito si puedo motivar a mis empleados en la forma en que ellos quieren ser motivados. Algunos empleados ven reconocimiento público como una medalla; otros se estremecen con la exhibición. Algunos preferirían ser invitados a una sesión de estrategia con la alta dirección; a otros les gustaría un horario flexible para entrenar a su hijo en el equipo de paddle.

Suponer que una persona quiere ser tratada como yo quiero ser tratado nos aleja del principio básico de que cada uno de nosotros estamos motivados por deseos propios y diferentes. En el ámbito del trabajo, lo podemos poner en el contexto de las fortalezas y debilidades. Herramientas tales como el Indicador Myers-BriggsType (MBTI), la evaluación del PDA; Hersey-Blanchard (modelo de liderazgo situacional) y muchos otros tests, todos tienen un concepto básico en común: los individuos tienen un estilo propio de interactuar con el mundo.

Si yo le tirase de repente una pelota de tenis, lo más probable es que usted use su mano dominante para protegerse a sí mismo, o bien con habilidad atrapa la pelota, o la golpea en el aire para protegerse de cualquier daño. El bloqueo de la pelota es una reacción natural.

Fortalezas y debilidades de las personas como un diferenciador

La forma de interactuar con el mundo que nos rodea también es una reacción natural, y marca diferentes fortalezas y debilidades de las personas.

Nosotros no pensamos en cómo reaccionar cuando, por ejemplo, alguien nos pide una dirección. Simplemente reaccionamos. Algunos de nosotros daremos instrucciones detalladas: “Siga hacia el norte por la Ruta 114, por un kilómetro y gire a la derecha en la calle principal”. Otros darán direcciones más conceptuales: “Siga por el camino un kilómetro y gire a la derecha en el viejo teatro”.

Si se tiene la suerte de comunicarse con alguien con el mismo estilo personal, el resultado es predecible. Por el contrario, si se mezclan estilos y se reciben instrucciones de un pensador conceptual, más las de un pensador detallista, encontraríamos un individuo confundido, a un lado de la carretera, googleando indicaciones giro a giro.

Evaluar sus fortalezas y debilidades personales

El primer paso para aplicar esa vieja “regla de oro” es una auto-conciencia clara. Antes de que pueda empezar a entender sus necesidades, debo tener una comprensión de mis propias necesidades, mi propio estilo, mis propias fortalezas y debilidades, y cómo estoy mirando la realidad.

¿Alguna vez ha asistido a una reunión encabezada por alguien que estaba desorganizado, llegó tarde, y ni siquiera tenía una agenda? El hecho demuestra la ausencia de un líder con conciencia de que la ejecución de una reunión necesita una cierta habilidad y conocimientos técnicos. Ese líder necesita un mejor conocimiento de sus “puntos ciegos”, de sus fortalezas y debilidades personales.

Para desbloquear sus reacciones instintivas básicas, y así convertirse en un líder más efectivo, usted necesita una evaluación honesta de sus fortalezas y debilidades, y de sus puntos ciegos. El primer paso de la dirección es la aceptación y la comprensión de que todos los líderes tienen habilidades que hacen bien y habilidades que podrían mejorar. Mis clientes en Coaching de Carrera se sorprenden cuando las descubren.

Por ejemplo, yo misma tengo una gran comprensión conceptual acerca de cómo hacer que las cosas fluyan, y cómo crear un equipo fuerte. Tengo un “punto ciego” significativo acerca de los detalles. No soy buena trabajando fuera de una lista, y a menudo debo releer para asegurarme de horas y fechas. Mi conciencia de mí misma es bastante buena. Pero se requiere humildad y un ego sano como para darme cuenta de que yo no tengo que ser el mejor en todos los aspectos de mi trabajo. Una vez que reconozco mis propias debilidades, me siento más capaz de relacionarme con los demás y buscar un equilibrio natural, ya sea por el emparejamiento con alguien que está orientado a los detalles, o mediante el uso de cualquier método o enfoque para equilibrar mi punto ciego.

Foto reconociento fortalezas y debilidades de las personas

Identificar las fortalezas y debilidades de las personas

Después de haber adquirido auto-conciencia, es el momento de aplicar la reflexión hacia el exterior para comenzar a desarrollar una comprensión de las necesidades de las otras personas. Este proceso puede ser abrumador, y se sentirá como un escalador en la parte inferior de una montaña que está a punto de escalar.

Hay, sin embargo, una gran herramienta para hacer que el lento ascenso se haga a pasos agigantados: el verdadero reconocimiento y la aceptación de sus propias debilidades y fortalezas, le coloca en un lugar mejor para trabajar y evaluar las fortalezas y debilidades de otras personas. Si sabe que son fuertes con los detalles, y usted es débil, ahora puede apoyar con proyectos y oportunidades para que entren en juego sus puntos fuertes. También puede ayudarles a desarrollar con mayor eficacia, gestionar de manera más eficaz, y lo más importante es que les motivará en la forma que tenga un significado real para ellos.

La regla de platino

“Tratar a los demás como usted desea ser tratado” no garantiza su liderazgo efectivo. Las probabilidades son que el 75% de los que lo rodean tengan diferentes enfoques a los suyos para ver e interactuar con el mundo. El éxito de un líder radica en la comprensión de sus fortalezas y debilidades, y luego entender a aquellos que le rodean. La verdadera clave para la gestión gerencial es lo que yo llamo a la Regla de Platino: ¡Trata a los demás como necesitan ser tratados!!

¿Usted qué opina? Agradeceré sus comentarios.