Tarde o temprano, la mayoría de los ejecutivos se dan cuenta de que se volvieron “generalistas”. Sin embargo, para convertirse en memorable, tiene que ser conocido o conocida por algo específico.

Comience pensando cómo dejó huella a principios de su carrera. ¿Cuáles fueron sus habilidades, competencias y talentos especiales? ¿Todavía los usa? Las habilidades por las cuales lo recuerdan son las que, probablemente, usted da por sentadas.

Cuando es naturalmente bueno en ciertas cosas, se olvida de que recibió esos dones por una razón particular.

¿Cuál de sus habilidades disfruta más? ¿Cuál lo o la apasiona más? Escriba sus pensamientos! Si no puede descifrar lo que le gusta, empiece por lo que sabe que no disfruta. Lo opuesto de “no me gusta” es “sí me gusta”. Escuche su intuición.

Cree su propia declaración de Misión Personal: un párrafo o dos lo o la entusiasmarán para comenzar el día. Incluya sus objetivos, sus deseos y sus sueños. Incluya lo que la o lo distingue del resto y los aportes que efectúa a su empresa y al mundo. Lea su declaración de misión personal varias veces al día.

 


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