Las formas actuales del empleo suponen una mayor flexibilidad, pero hay riesgos!

FUENTE: Economía. La Nación. 

El trabajo está cada vez más en todas y en ninguna parte; más imbricado en nuestras vidas que nunca antes, pero a la vez desaparece como actividad discreta. Las viejas reglas del trabajo se aplicaban a una economía de fábricas y oficinas, un mundo de empleo estándar y estable con grandes empleadores, con carreras de trayectoria más o menos predecible. Las nuevas reglas pertenecen a otro universo: flexible, precario y emprendedor, cada vez menos atado a tiempos, lugares y empleadores específicos.

Estamos en el futuro. Y nunca emergió la utopía postrabajo. ¿Cómo debemos navegar un mundo en el que cada momento, incluyendo el sueño y el ocio, puede ser colonizado por el trabajo, por la posibilidad de monetización y optimización?

A continuación, las viejas y nuevas reglas del mercado de trabajo:

Vieja regla: Se viaja a la oficina todos los días / Nueva regla: El trabajo puede desde cualquier lugar

La “hora pico” desaparece. Espacios laborales surgen en todas partes y el trabajo remoto es una tendencia creciente. La tecnología podrá ser el factor que lo permite, pero el impulso es profundamente humano: queremos vivir la vida en nuestros términos en el lugar en el que nos sintamos más cómodos.

Vieja regla:El trabajo es de “9 a 5” / Nueva regla: Usted está disponible las 24 horas los 7 días de la semana

El tiempo importa tanto como el espacio. Lo positivo es que trabajamos cuando queremos: a los empleadores tiende a no importarles cuándo hacemos las cosas mientras se hagan bien y se cumpla con los plazos. Lo negativo es que estamos siempre disponibles: las mismas pantallas que nos conectan con muchos aspectos de nuestras vidas personales son también medios de producción.

Según una encuesta de 2013 de la Asociación Psicológica, “más de la mitad de los adultos con empleo dicen que chequean mensajes laborales al menos una vez al día el fin de semana”. Casi la misma proporción lo hace antes o después del trabajo los días de semana y cuando están enfermos. Un 44% lo hace en vacaciones. También en 2013 la Encuesta de Tiempo descubrió que el 34% de los empleados trabaja algún día del fin de semana. El adulto duerme en promedio unas 6 horas y media por noche, mientras que la generación anterior descansaba 8 horas y, a comienzos del siglo XX se dormía durante 10 horas.

Vieja regla: Usted tiene un trabajo de tiempo completo con beneficios / Nueva regla: Usted va de changa en changa, de proyecto en proyecto

Un estudio estimó que 53 millones de personas trabajan por su cuenta. Y las encuestas indican que alrededor de la mitad de los que trabajan por su cuenta se sienten afortunados y liberados, mientras que la otra mitad está seriamente estresada y deseando un empleo de tiempo completo. La encuesta del Sindicato de Freelancers identificó “contratistas independientes, gente con empleo fijo que busca changas, trabajadores diversificados, temporarios y dueños de empresas freelance” como grupos diferenciados dentro de la fuerza laboral entre quienes trabajan por cuenta propia. Cualquier cosa, menos un modelo único.

Vieja regla: El equilibrio entre trabajo y vida refiere a dos esferas diferenciadas, separadas / Nueva regla: Para mejor o peor, la línea que separa el trabajo de otros aspectos de la vida está desapareciendo

Las compañías están obsesionadas con el equilibrio entre trabajo y vida. Pero cuanto más habla de eso la gente, menos parece existir en realidad. La realidad del trabajo contemporáneo implica que la distancia ya casi es completamente borrosa. Tratamos de establecer barreras pero constantemente son derribadas”.

Vieja regla: Se trabaja por dinero para mantenerse y mantener a la familia / Nueva regla: Hay que amar lo que uno hace; se trabaja por pasión hacia una causa

Nunca diga que “sólo necesita un empleo”. “El mantra no oficial del trabajo para nuestros tiempos -escribió Miya Tokemitsu en un artículo muy comentado- es “hacer lo que uno ama”. Los empleadores que buscan aprovechar o responder a la “pasión” de trabajadores, se presentan cada vez más como movimientos o causas, cualquier cosa menos una compañía aburrida que hace aparatejos.

El problema con “hacer lo que uno ama” dice Tokemitsu es que “no lleva a la salvación sino a la devaluación del trabajo? Su logro es hacer que los trabajadores crean que su labor les sirve a ellos mismos y no al mercado”. En vez de permitir una buena vida, el trabajo la devora por completo.