Mi cliente Patricia recuerda que su madre solía destacar la importancia de los buenos modales al sentarse a la mesa a la hora de cenar. “Usa tu servilleta, mastica despacio, escucha cuando otra persona habla y agradece a la cocinera (mamá o tu hermana mayor) antes de levantarte de la mesa”. Patricia sonreía mientras se acordaba de las “reglas”. “No las recordé hasta que me fui a vivir sola y  acepté mi primer trabajo”.

“Los modales no son solo importantes cuando se está sentado a una mesa”, me cuenta, “sino también durante una entrevista laboral. He estado a ambos lados del escritorio y sé cuán irritante es cuando un candidato mastica chicle —por más que no haga ruido— mira por encima del hombro o se mueve, como jugando en la silla”.

Estas experiencias hicieron que Patricia fuera  más consciente de sus propios modales cuando era entrevistada para un puesto de “Jefa de Enfermeras” en un hospital. “Las manos transpiradas, la taquicardia y la boca seca pueden distraerte, pero no son motivos para olvidarte de tus modales” me comenta.

Me cuenta “la etiqueta” que siguió antes, durante y después de la entrevista en el hospital.

Llegué antes. Puede estar a la moda llegar tarde a una fiesta, pero no está bien ingresar a una entrevista después de la hora establecida. Planifiqué llegar, por lo menos, quince minutos antes, así pude encontrar estacionamiento, ir al baño y sentarme tranquilamente antes de que me llamen.

Mantuve buen contacto visual. Patricia sabía que era muy importante hacer contacto visual con el entrevistador o la entrevistadora para demostrarle su capacidad para hacer lo mismo con las enfermeras que tendría que supervisar si conseguía el empleo.

Escuché con atención. “Como enfermera, es fundamental escuchar… a los pacientes, los médicos, otras enfermeras y concurrentes”, dice Patricia. ¡Qué mejor lugar para practicar esa aptitud que durante una entrevista! Puede ser útil tener un pequeño anotador y una lapicera en la mano. Incluso podría anticiparle al entrevistador o la entrevistadora que va a tomar nota porque no quiere perderse nada. Eso también es una señal de buenos modales.

Expresé agradecimiento. Al final de la entrevista, Patricia estrechó la mano de quien la entrevistó y compartió su gratitud por el tiempo y la información recibidos. “A todos les gusta que los valoren y les agradezcan,” dice Patricia. Y, por último, envié una tarjeta o nota de agradecimiento personal de mi puño y letra.

Practique modales “pasados de moda” y estará entre las primeras personas que buscan empleo que demuestran lo que, de verdad, importa: ser cordial, amable, demostrar interés y contar con los recursos necesarios para realizar las tareas en cuestión.

Funcionó para Patricia. Puede funcionar para usted también. Así como otras tantas prácticas que se aprenden en nuestros procesos de Coaching de Carrera.

Ud. Qué opina del tema?

 

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