George Bernard Shaw una vez dijo: “Mejor nunca que tarde”. Entonces, según la lógica del dramaturgo irlandés, si, de pronto, algo le demora mientras se dirige a una entrevista, ¿es mejor dar la vuelta e irse casa? ¿O puede ingeniárselas para congraciarse con el entrevistador o la entrevistadora y salvar la oportunidad?

Siendo desde hace años entrevistadora sé que, incluso quienes tienen las mejores intenciones suelen encontrarse en situaciones sobre las que no tienen control —como el bendito tránsito — y que hacen que los más puntuales se vuelvan víctimas desventuradas de la tardanza.

Cuando un posible empleo nuevo está en peligro, ¿cuál es la mejor manera de manejar este inconveniente? Como coach de carrera le ofrezco cinco consejos para recobrarse de una llegada tarde.

1. Llame si puede

Si es posible, avise al entrevistador o la entrevistadora que se retrasó y no llegará a tiempo. Cuando llame, infórmele su hora aproximada de llegada y pregúntele si esa hora le parece bien. Si no, ofrézcale reprogramar la entrevista.

Todos tenemos un orden del día; si le esperan a la 1.30 pm y aparece a las 2.00 pm, eso modifica todo el cronograma de trabajo del entrevistador. Ofrecer reprogramar la entrevista demuestra que usted respeta el tiempo de esa persona.

2. Discúlpese, pero no exagere

Al igual que cuando le da a su compañero o compañera de trabajo 17 excusas de por qué no puede ir a festejar su cumpleaños después de la oficina, exagerar puede perjudicarlo o perjudicarla. Ya sea que se disculpe por teléfono o en persona, sea profesional, pero se no extienda!

Hágale saber al entrevistador o la entrevistadora que lo lamenta sinceramente y que no suele ocurrirle esto, pero no divague. Discúlpese y luego continúe. Son cosas que suceden y la gente lo entiende. No se debilite con una sarta de excusas malas.

3. Tómese un minuto más para serenarse

Ya está llegando tarde. ¿Tiene un segundo de más para hacer 10 respiraciones profundas y calmarse?

Sí, ya empezó con el pie izquierdo, lo cual automáticamente lo o la pone en desventaja. Pero concurrir a la entrevista desarmado/a por completo solo le provocará más daño. Tómese unos segundos y haga lo posible para recomponerse.

Concéntrese en una cita o un mantra, tómese un minuto más para hacer lo que necesita para recuperar la calma. Si tiene la presión alta y su corazón late a toda velocidad, no va a causar una buena impresión.

4. Mantenga una actitud positiva

Cuando llegue, vuelva a disculparse diciendo: “Lo siento, no suelo comportarme así” y luego olvídese del asunto.

Tenga en cuenta que, si todo sale bien, es la persona con la que trabajará o para la cual lo hará, de modo que procure que la conversación sea positiva y profesional. Déle la posibilidad de que le conozcan, sobre todo, que conozcan sus fortalezas, por ejemplo, cómo superar un desafío como una demora inesperada mientras va rumbo a una reunión importante.

Woody Allen declaró que el 80 % del éxito tiene que ver solo con “mostrarse bien”. Por ende, cuando se muestre, esté presente y bríndeles el 100 % de sus aspectos positivos.

5. Pruebe que es adaptable

Recuerdo la escena de la película “En busca de la Felicidad” en la que un desaliñado Christopher Gardner, (interpretado por Will Smith), llega a la entrevista que, a la larga, le va a cambiar la vida vestido con una remera sin mangas manchada con pintura después de pasar la noche en la cárcel. A pesar de su vestimenta inadecuada, se comporta de manera profesional y sorprende a sus futuros jefes no solo superando su ropa destrozada sino probando que es adaptable.

El cincuenta por ciento de una entrevista se trata de llegar a conocerlo o conocerla como persona, comprenderlo o comprenderla y darse cuenta de si encajará en la empresa. Cómo se maneja bajo presión dice mucho sobre usted y cómo se comportará cuando trabaje para la empresa. Si llega tarde a esta entrevista, es posible que podría llegar tarde a ver a un cliente y la empresa desea saber cómo sortea eso. En ese momento, casi se convierte en una prueba de cómo maneja la situación.

Si se encuentra en la incómoda situación de llegar tarde a una entrevista, no todo puede estar perdido. Prepararse y resolver la situación profesionalmente puede salvarle la entrevista… y la oportunidad laboral.

Estos son “detalles” y anécdotas que enfrentamos frecuentemente con nuestros clientes en Coaching de Carrera!

No solo le pasa a Ud.!

Me regala sus comentarios o experiencias?