Businessman and a panel of judges

¿Piensa en la entrevista laboral como si se tratara de un viaje al cadalso? ¿Se siente temeroso o pesimista cuando calcula sus chances de éxito? Tal vez se dice a usted mismo: “Los empleos siempre se los dan a otras personas, ¿por qué nunca a mí?” Pues no tiene por qué ser así. Si un experto en RR.HH. lo cita a una entrevista, es una buena señal. Significa que usted algo dijo en su presentación que motivó al empleador a convocarlo. De manera que, en vez de permitir que el temor y la preocupación lo invadan, concéntrese en los aspectos positivos de una entrevista laboral, y lúzcase. Los consejos básicos que solemos dar a quienes toman nuestros programas de Coaching de Carrera son:

Tenga en cuenta que el entrevistador es una persona… ni más ni menos que usted.

Preséntese y salude con un apretón de manos firme, una sonrisa amistosa y mirando a los ojos. Estos primeros instantes pueden constituir el éxito o el fracaso de la entrevista. No los subestime por ser meros gestos de rutina cada vez que uno se presenta a alguien. La gente se da cuenta de inmediato si usted está asustado o se comporta de manera automática. ¿Es usted una persona auténtica o un ser acartonado? Haga que esta experiencia sea importante tanto para usted como para su interlocutor. A partir de ahí, adéntrese en la entrevista con paz de espíritu.

Muestre su mejor aspecto y procure dejar una impresión favorable y perdurable.

Vístase como corresponde para una entrevista profesional. Esto significa traje o saco sport y pantalones y zapatos lustrados en el caso de los hombres, y un vestido o traje sastre para las mujeres. Planche su ropa la noche anterior y escoja accesorios sencillos y de buen gusto. Evite las joyas ostentosas, los aros enormes, los cinturones chillones, etc. El entrevistador debe prestarle atención a usted, no a sus accesorios.

Preséntese preparado para convencer a quién le citó de que usted es “la” persona ideal para el empleo.

No se limite a “relatar” su CV.

Esté dispuesto a compartir ejemplos prácticos y específicos de su capacidad, habilidades y experiencia. En vez de hablar con generalidades acerca de sus rasgos de personalidad (responsable, comprensivo, firme, amigable), exhiba esos atributos compartiendo una “anécdota real” de su carrera laboral, educación o vida personal que los ilustre.

Haga referencia a alguna ocasión en la que haya resuelto un problema crítico. ¿Intervino para manejar una crisis o resolver un conflicto al tomar una decisión de último momento que haya sido determinante para un resultado importante? Ofrézcale al entrevistador una imagen clara y descriptiva. Ayudará a determinar si usted es o no la persona ideal para la posición.

Cierre la entrevista con un sincero “gracias”, y con posterioridad mande un mail a modo de reconocimiento por el tiempo que le dedicaron.

Una de las palabras que suele pasarse por alto en el idioma español es “gracias”. A las personas se las recuerda por sus expresiones de agradecimiento… y también por la falta de ellas. El proceso que lo llevará a usted desde la entrevista laboral a la contratación fluye a través del puente/vínculo que Ud. construya en esa primer entrevista!. No descuide este importante paso; será el que lo ayude a “pasar con 10” la primera entrevista. Piénselo como una reunión de negocios! Nadie le contratará con solo una entrevista! Pero, de esa primera reunión, dependerán las siguientes!

Suerte!